
Posiblemente, muchos de los que os acerquéis a este humilde espacio personal en la red, tras la lectura del título, lo hagáis, buscando algún remedio milagroso o alguna fórmula mágica para poder dejar de fumar. Lamentablemente ya tengo que deciros que no encontraréis nada de lo anterior y ni tan siquiera parecido, pero lo que si os intentaré mostrar, es la satisfecha declaración de un fumador empedernido, como era mi caso, que mientras hace tres años para ir a casa, subía en ascensor hasta el segundo piso, ahora subo y bajo andando las escaleras y apenas uso el automóvil para desplazarme por San Fernando.
Ni que decir tiene que yo, además de ser plenamente consciente del riesgo que supone el simple hecho de volver a fumar un cigarrillo, y de poner todo de mi parte para no recaer, sigo respondiendo a quienes se interesan por mi empeño en abandonar el hábito del tabaquismo, “lo estoy dejando”, pues huelga decir que tras cuarenta y pico largos años de fumador, creer que porque llevo tres sin inhalar el adictivo y toxico humo de un cigarrillo, he dejado de ser fumador, es una absurda e ineficaz forma de engañarme a mi mismo.
En definitiva que por lo relatado anteriormente, podéis comprobar que se puede dejar de fumar, que solo hay que buscar la motivación personal que para cada uno sea tan fuerte que te ayude a superar el -justo es reconocerlo- nada fácil reto.
Finalmente señalar, que si hago público que llevo tres años sin fumar, no es ni para presumir, ni para minimizar la dificultad que otros encuentran en el abandono de tan perjudicial adicción, pero eso si, que quede claro, que poder, se puede.
