Que la paz sea contigo

Amanecer en el sendero del Carrascón

Amanecer en el sendero del Carrascón

Amanecer en el sendero del Carrascón
Amanecer en el sendero del Carrascón

Hace tiempo que hastiado, cansado y profundamente defraudado, de una sociedad a la que cada vez entendía menos, decidí dejar de opinar y limitarme solo a trasladar por medio de las redes sociales, las opiniones e informaciones de otros, convencido como estoy de que a diferencia de las culturas indo-asiáticas, en nuestra Europa en vías de subdesarrollo, no son castas las que nos diferencian, sino mafias, que al igual que hemos leído en numerosas novelas policiacas, o visto en infinidad de películas americanas, compran a políticos, jueces, policías, periodistas y todo tipo de profesionales que pueden ayudarles a conseguir los bienes y prebendas, que luego son repartidas entre los componentes del clan, en función del rango o posición que ocupen en sus organizaciones “sin ánimo de lucro”.

Pero ocurre que en este indeseado caldo de cultivo, están aflorando una serie de personajes o personajillos, con más o menos habilidad comunicativa, que torticeramente y de forma fraudulenta, usan nuestro pasado reciente y lejano, para tapar que no son tan diferentes a sus predecesores, y que al igual que ellos, utilizan las ideologías, las religiones y las patrias o no patrias, para satisfacer su narcisista deseo de riqueza y ostentación.

Siempre tuve claro que el pasado, sea el que sea, nunca podrá ser modificado, alterado o reparado, por lo que todos mis esfuerzos siempre los encaminé a gozar de un presente que me aventurase al mejor de los futuros posibles. Siendo quizás por eso que no alcanzo a entender como personas educadas y bien pensantes, puedan caer en la trampa de aquellos que contando solo la parte que les interesa de las desgracias del pasado, consigan atraer seguidores que incluso estén dispuestos a repetir los errores de antaño, en la esperanza de corregir la historia, cuando de conseguir algo, solo será, cambiar un futuro en el que serán otros los que buscarán la forma de resarcirse de sus derrotas y/o perdidas, entrando en el bucle indefinido de agravios y desagravios, para satisfacción de aquellos que desde sus miradores, observarán las muertes incondicionales de sus engañados súbditos.

Así pues y abrumado por tanto disparate de histerismo histórico, he creído conveniente y necesario, manifestar públicamente lo que pienso y desearos a todos, “ ¡¡¡ QUE LA PAZ SEA CONTIGO !!! “

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