Solo caminando solo, Camino de Santiago

Foto Solo Caminar solo Camino de Santiago
Mariano Díaz González, Camino de Santiago

Frecuentemente peregrinos en particular y senderistas en general, a la hora de contar, relatar y comentar los momentos, vivencias y lugares encontrados en sus aventuradas experiencias por eso caminos de Dios, suelen glosar y ensalzar los más emocionantes y atractivos  episodios vividos, obviando casi siempre, mencionar que en la mayoría de las ocasiones para llegar a ellos, antes han tenido que sortear penosas y sufridas caminatas que también forman parte importante e interesante, de las etapas que día tras días son necesarias recorrer hasta llegar al objetivo final.

Hoy recupero un vídeo que en su día descarté, precisamente por no encontrarlo oportuno en gran medida por las circunstancias descritas en el párrafo anterior, cuya importancia e interés intentaré resumir en los siguientes.

Esta toma, fue captada en la etapa por tierras castellanas de la Vía de la Plata, entre la localidad de El Cubo Tierra del Vino y la capital de Zamora,  el pasado día 24 de febrero del presente año, horas después de que nos despertáramos con las noticias de la invasión por el ejército ruso de Ucrania.

La oscuridad de las imágenes, la abrigada vestimenta y la fecha, les puede dar una ligera idea de la dureza de la etapa de poco más de 35 kilómetros, sumando al frio reinante la escalofriante zozobra que me producían la bélicas noticias que conocía a través de las redes, algo que por momentos incluso hizo plantearme abandonar y regresar al calor del hogar cerca de los míos. Afortunadamente esto no ocurrió en gran medida por los ánimos que Mayte – mi esposa -, desde la distancia y a pesar de ser la más perjudicada por mi empeño aventurero y explorador, me enviaba a través del WhatsApp.

Sin duda alguna visionar hermosos paisajes, contemplar alucinantes amaneceres y atardeceres, conocer personas, instituciones y lugares de alta estima, compartir momentos, vivencias y lugares divertidos, sorprenderse con la carrera de una liebre que huye ante tu llegada, aturdirse con el inesperado aleteo de algún ave sorprendida a tu paso, o cualquier otra tontería considerada sin importancia, es motivo más que suficiente para animarse a colgarse la mochila y lanzarse a caminar solo o en compañía.

Pero créanme si les digo que son precisamente los momentos de soledad de las rutas los que al menos a mí, más me atraen y llenan, pues no en vano, son aquellos en los que me reencuentro conmigo mismo y me hacen valorar la suerte de estar acompañado no solo de aquellos que me quieren, sino de todos los que habitualmente me mostráis vuestra cercanía y cariño en los encuentros cotidianos del día a día, y porque no reconocerlo, incluso leyendo mis publicaciones y visionando mis fotos o videos.

Así que después de todo lo anterior deseo animar a quienes estén pensando en sumarse a esta afición peregrina y senderista, reconociendo algo que creo es de justicia contar para que no caer en la tentación de hacer pensar que todo este mundillo es idílico y maravilloso, pues como todo en la vida, hay momentos buenos, malos y regulares, pero que igualmente a la cotidiana realidad, superar cualquier adversidad como la de estar “solo caminando solo“, sea en un sendero o en el Camino de Santiago, te puede permitir llegar a momentos, lugares y sensaciones maravillosos e inolvidables, que con un poco de ingenio y una pizca de fantasía, te permitirá presumir contando, relatando o incluso ensalzando tus paseos por esos CAMINOS DE DIOS.


 

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