Maltratar nuestro Parque Natural Bahía de Cádiz, es un pecado mortal para sus moradores y vecinos

Maltratar nuestro Parque Natural Bahía de Cádiz, es un pecado mortal para sus moradores y vecinos
Maltratar nuestro Parque Natural Bahía de Cádiz, es un pecado mortal para sus moradores y vecinos

Ayer domingo al mediodía, aprovechando las buena climatología, Mayte, Rambo y el que les escribe, acudimos a pasear por el destartalado, ajado y deslucido paseo de La Magdalena, convencidos de que gracias a su mal estado, causado principalmente por el abandono de las autoridades competentes, actuales y pasadas, junto con el descuidado uso que algunos vándalos hacen del mismo, serían pocas las personas con las que compartiríamos el lúdico momento.

Tras aparcar nuestro coche frente al CIFP Marítimo Zaporito, comenzamos el paseo en dirección al Puente Zuazo, realizando una primera parada en la esquina del paseo, donde confluyen el Caño de Santi Petri, el Zurraque y el Carrascón, avistando desde nuestra posición en el sendero paralelo a este último, a los voluntarios que convocados por los deportistas de Isla Kayak, se dedicaban a recoger todos aquellos desperdicios que algunos maleducados visitantes que pasean por el camino, habían dejado tirados en sus inmediaciones.

Sin duda mi primer pensamiento, fue de agradecimiento a todos aquellos que de forma altruista y voluntaria, dedicaban su dominical jornada de descanso a la noble labor de limpiar los espacios naturales que rodean mi querida Isla, pero… inmediatamente y enlazando con el comentario inicial, me sobrevino la curiosidad por intentar adivinar y razonar cual podría ser el motivo, por el que los responsables públicos de su mantenimiento, descuidan tanto el entorno natural, como las infraestructuras próximas que nos permite admirarlos sin necesidad de ocuparlos.

Evidentemente no encontré explicación alguna a a mi curiosidad o al menos yo la desconozco, pero lo que si tengo claro es que maltratar nuestro Parque Natural Bahía de Cádiz, es un pecado mortal para sus moradores y vecinos, que debería ser castigado con la simple penitencia de que sean los ellos, los inoperantes responsables de la administración en compañía de los incívicos maltratadores, los que dediquen su tiempo y su dinero a mantener limpio nuestro medio ambiente, aunque evidentemente siempre es de agradecer que unos esforzados y solidarios voluntarios, sean los que limpien un espacio que es de todos y para todos, en la esperanza de que nunca sea necesaria su inestimable colaboración.

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